Fundación Blockchain reunió a universidades, empresas y nuevas aplicaciones para darle utilidad concreta a la tecnología

El segundo Foro Blockchain & Universidades reunió en la Universidad del Salvador a referentes de la industria, instituciones académicas, empresas y estudiantes. El encuentro puso el foco en la adopción tecnológica, la formación profesional y el desafío de transformar una tecnología todavía asociada a las criptomonedas en soluciones concretas para la economía y la sociedad
Columna PyME Nicolás Serafini

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La conversación sobre blockchain parece estar entrando en una nueva etapa. Después de años marcados por la especulación, las criptomonedas y las discusiones alrededor de la infraestructura tecnológica, el desafío empieza a ser otro: demostrar para qué sirve, dónde puede generar valor y qué capacidades hacen falta para incorporarla de manera efectiva.

Esa transición atravesó el segundo Foro Blockchain & Universidades, organizado por la Fundación Blockchain Argentina (FBA) con el apoyo de Cardano en la Universidad del Salvador (USAL). Con un auditorio completo, el encuentro reunió a referentes de la industria, autoridades académicas, empresas, comunidades tecnológicas y estudiantes para debatir sobre innovación, adopción y formación profesional.

La apertura estuvo a cargo de Romina Cavali, vicerrectora académica y rectora a cargo de la USAL, y de Guido Zatloukal, presidente de la Fundación Blockchain Argentina, quien introdujo algunos de los conceptos centrales de la tecnología y sus principales casos de uso.

A partir de allí, el foro planteó una pregunta que atraviesa buena parte del ecosistema: ¿en qué momento blockchain deja de ser una tecnología de la que se habla para convertirse en una infraestructura que efectivamente se utiliza?


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Del "cómo funciona" al "para qué sirve"

El primer panel, “Tecnología + Instituciones argentinas: pasado, presente y futuro”, reunió al divulgador tecnológico Santiago Siri, a Yamil Santoro, CEO del Parque de Innovación Buenos Aires, y a Martín González Raskovsky, Head of Growth de JusToken.

Siri destacó la expansión de las criptomonedas en el país y sostuvo que “uno de cada cuatro argentinos usa cripto”, mientras que Santoro vinculó ese crecimiento con la inestabilidad macroeconómica y la pérdida de confianza en algunas instituciones financieras tradicionales.

Desde el sector privado también apareció una de las discusiones centrales para la consolidación del ecosistema: la necesidad de avanzar desde la experimentación hacia modelos capaces de generar soluciones concretas y ampliar el acceso al financiamiento.

En esa misma dirección se expresó Mauro Andreoli, Country Manager de IOG y embajador de Cardano en Argentina, quien presentó los valores y objetivos de la plataforma. “Cardano nació bajo un mensaje que me enamoró: el deseo de bancarizar a los no bancarizados”, señaló.

La frase funciona como síntesis de una de las promesas históricas de blockchain: utilizar infraestructura tecnológica para ampliar el acceso a servicios financieros y económicos que muchas veces quedan fuera de los sistemas tradicionales.

Una industria que busca su próxima etapa

Uno de los momentos centrales del encuentro fue “Blockchain Wars”, un panel moderado por Álex Barros, cofundador de FBA, en el que representantes de distintos ecosistemas compararon características, fortalezas y desafíos de sus redes.

Diego Gutiérrez Zaldívar, cofundador y CEO de Rootstock Labs, planteó que la adopción está directamente relacionada con la utilidad y describió el momento actual como un punto de inflexión: “Estamos en este punto de inflexión de dejar de hablar de cómo funciona para empezar a hablar de para qué sirve”.

La misma idea apareció en las palabras de Lucas Macchiavelli, embajador de Cardano, quien señaló que el ecosistema necesita avanzar hacia una etapa basada en casos de uso reales: “Lo que nos llevó hasta acá no va a ser lo que nos lleve hasta el siguiente paso”.

Participaron también Martín Gütter, de BAF y embajador de Hedera, y Leandro Davo, de Ava Labs. El intercambio permitió observar una industria que empieza a correrse de la discusión exclusivamente tecnológica para concentrarse en infraestructura, productos, servicios y aplicaciones capaces de resolver problemas concretos.

Ese cambio de perspectiva resulta especialmente relevante para las empresas. La pregunta deja de ser si una organización debería “tener blockchain” y comienza a ser qué proceso podría mejorar incorporando una infraestructura descentralizada, verificable y trazable.

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Blockchain + inteligencia artificial

La agenda incorporó además una conversación sobre una de las combinaciones tecnológicas que probablemente tenga mayor impacto durante los próximos años: blockchain e inteligencia artificial.

Max Delupi, director del Instituto de Innovación Digital + CiudadanIA, presentó diferentes aplicaciones orientadas a resolver problemas concretos y explicó el trabajo que desarrolla el instituto para promover el conocimiento y la incorporación de estas tecnologías.

La convergencia entre ambas herramientas abre un territorio particularmente amplio. Mientras la inteligencia artificial permite procesar información, generar contenidos y automatizar procesos, blockchain puede aportar mecanismos de trazabilidad, validación, registro y confianza.

Más allá de las posibilidades técnicas, el desafío vuelve a ser el mismo: pasar de la fascinación por la tecnología a la identificación de problemas que realmente valga la pena resolver.

Las universidades como infraestructura de futuro

El último panel, “Blockchain y universidades”, puso el foco en otro componente decisivo para la evolución del ecosistema: la formación.

Moderado por Roberto Rojas, CEO de Fundación Blockchain Argentina, reunió a representantes de distintas instituciones académicas: Celina Páez, de la Universidad Nacional de Cuyo; Carolina Canessa, de la Universidad Champagnat; Silvia Álvarez, de la Universidad Católica de Salta; y Luciana Souto, de la Universidad del Salvador.

Las experiencias presentadas mostraron que blockchain ya comenzó a incorporarse en ámbitos educativos concretos.

Desde UCASAL, Álvarez explicó el proceso de digitalización de documentación académica mediante blockchain y señaló que las calificaciones de aproximadamente 40.000 alumnos ya se encuentran registradas en la red.

Canessa, por su parte, presentó el plan estratégico de cinco años de la Universidad Champagnat, que contempla la incorporación de blockchain en diferentes áreas, además de iniciativas de investigación, enseñanza, nodos de Ethereum y el desarrollo de un Club Blockchain.

En la Universidad Nacional de Cuyo, la Incubadora UNCUYO evolucionó desde una primera etapa centrada en difusión y formación hacia el desarrollo de aplicaciones concretas.

La mirada de la Universidad del Salvador sintetizó el desafío educativo de esta nueva etapa. “No queríamos esperar que el futuro se defina, sino formar profesionales que tengan capacidad de gestión en ese futuro que es hoy”, sostuvo Souto.

El verdadero desafío: formar para lo que todavía está cambiando

El segundo Foro Blockchain & Universidades dejó una conclusión que excede al universo cripto: la adopción tecnológica requiere mucho más que tecnología.

Necesita instituciones capaces de experimentar, empresas dispuestas a incorporar nuevos modelos, universidades que actualicen sus programas y profesionales preparados para trabajar en escenarios que todavía están en construcción.

Para Argentina, esa conversación adquiere una dimensión particular. El país cuenta con una comunidad tecnológica activa, desarrolladores, investigadores, empresas y proyectos que participan desde hace años del ecosistema blockchain. El desafío consiste ahora en transformar ese capital humano y tecnológico en aplicaciones capaces de generar productividad, inclusión, trazabilidad y nuevas oportunidades económicas.

En ese contexto, la articulación entre universidades, empresas, organismos públicos y comunidades tecnológicas aparece como una pieza estratégica.

Blockchain atraviesa así una etapa de maduración. La próxima discusión probablemente tenga menos que ver con qué es la tecnología y mucho más con qué hacemos con ella.

Ese desplazamiento —del concepto a la aplicación, de la promesa al uso— puede ser el verdadero comienzo de la próxima etapa del ecosistema.

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