Consumo masivo en caída libre: el primer semestre acumuló un retroceso del 2,9% mientras el agro, la minería y la energía sostienen los indicadores macro

El mercado interno no logra recuperarse: las ventas en supermercados, mayoristas y comercios de barrio registran seis meses consecutivos de bajas interanuales. En las antípodas, el complejo agroindustrial, minero y energético proyecta un récord de divisas que amortigua el panorama general.
 
 
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El consumo masivo en Argentina cerró el primer semestre de 2026 con una contracción del 2,9% interanual, según el último relevamiento de la consultora Scentia, profundizando una tendencia negativa que ya lleva seis meses consecutivos sin dar señales de recuperación. En junio, las ventas medidas en volumen retrocedieron un 2,7% en comparación con el mismo mes de 2025, un desempeño que se ubica entre los más débiles de los últimos trimestres.

El dato resulta especialmente llamativo porque en mayo la caída se había moderado al 1,6%, lo que había generado expectativas sobre un posible punto de inflexión. Sin embargo, esa reversión no se produjo. El índice de consumo que elabora Scentia, tomando enero de 2023 como base 100, se ubicó en junio en 82,9 puntos, dos puntos por debajo de los 84,8 que había marcado en mayo. El pico de esa serie se alcanzó en diciembre de 2023, cuando el indicador llegó a 111.

El desplome, canal por canal

La caída alcanzó a casi todos los canales presenciales. Los kioscos y almacenes de barrio registraron la peor performance mensual, con un retroceso del 4,6% interanual. El canal mayorista cayó un 3,3%, mientras que las grandes cadenas de supermercados sufrieron una contracción del 2,6%. Los autoservicios independientes bajaron un 1,6% y las farmacias, que en mayo habían crecido 2,3%, cerraron junio sin variación.

En el acumulado del primer semestre, el panorama es aún más preocupante: las ventas en supermercados cayeron un 4,6%, los mayoristas un 3,8%, los autoservicios un 3,2%, y los kioscos y comercios tradicionales un 2,3%. Por rubros, el desayuno y la merienda lideraron las caídas con un retroceso del 7,7% interanual, seguidos por los productos de limpieza de ropa y hogar (-6,2%).

La paradoja es que las ventas en pesos subieron un 26,6% interanual, pero el precio promedio de los productos relevados avanzó un 23,1% en el mismo período. Eso significa que el incremento en la facturación se explica casi enteramente por la suba de precios y no por una mayor cantidad de productos vendidos. La inflación interanual al consumidor se ubicó en 33,5% en junio, con un acumulado de 16,8% en lo que va del año.

El e-commerce, la única excepción

En un escenario de contracción generalizada, el comercio electrónico se convirtió en el gran ganador. Las ventas online se dispararon un 41,4% interanual en junio y acumulan un crecimiento del 34,8% en lo que va del año. En este segmento se destacaron las subas en alimentos (+48,8%), bebidas alcohólicas (+37,7%) y productos de desayuno y merienda (+34,4%).

El fenómeno refleja un cambio estructural en los hábitos de compra. Las promociones bancarias, las cuotas, los descuentos exclusivos de las aplicaciones y la mayor competencia entre plataformas impulsan a los consumidores a migrar parte de sus compras desde los comercios físicos hacia los canales digitales. Diferentes análisis del mercado estiman que las ventas digitales crecen a un ritmo cercano al 25% anual y ya representan entre el 15% y el 20% del total del consumo de los hogares.

El tridente que sostiene la macroeconomía

Mientras el consumo interno se desploma, el sector agroindustrial, minero y energético emerge como el principal amortiguador de los indicadores macroeconómicos. Según un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los tres complejos liquidarán en 2026 un récord histórico de USD 57.168 millones en divisas, una cifra que casi iguala el máximo de USD 57.622 millones alcanzado en 2022 —año marcado por la invasión rusa a Ucrania y los precios estratosféricos de los granos— y que supera en casi USD 7.000 millones los USD 50.381 millones liquidados en 2025.

La principal novedad está en las perspectivas para el segundo semestre: los analistas proyectan una liquidación de USD 29.793 millones, superior a los USD 27.375 millones del primer semestre, un patrón que rompe la estacionalidad histórica del mercado de cambios. Tradicionalmente, el ingreso de divisas se concentra en la primera mitad del año, al calor de la cosecha gruesa, y se enfría en el último tramo. Ahora, en cambio, "la incorporación estructural de la energía y la minería, flujos menos dependientes del calendario agrícola y en expansión, estaría modificando ese comportamiento", destacan los autores del estudio.

Un país con dos velocidades

El contraste entre la realidad del mercado interno y el desempeño exportador no podría ser más marcado. Mientras el consumo masivo se contrae y los hogares ajustan sus compras en casi todos los canales de venta, el complejo agroindustrial, minero y energético —impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta y el salto exportador del sector— genera divisas en niveles récord.

"La consolidación de estos tres complejos permite dimensionar la magnitud del ingreso de divisas comerciales del país y, sobre todo, capturar un cambio de composición que se viene gestando en los últimos años: el peso creciente de la energía de la mano del desarrollo de Vaca Muerta y del salto exportador de ese sector; y de la minería, que complementan y estabilizan un flujo históricamente dominado por el agro y su marcada estacionalidad", señala el informe de la BCR.

En el plano macro, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC mostró en mayo un incremento interanual del 0,2%, mientras que en el primer trimestre la economía creció 2,3% interanual, impulsada en gran medida por el sector agropecuario —que registró una expansión anual del 3,6% y un avance del 7,1% en el primer cuatrimestre—.

El desafío para los próximos meses será determinar si el dinamismo de los sectores exportadores logra derramar sobre el mercado interno o si, por el contrario, la economía argentina profundiza su dualidad: un sector externo pujante y un consumo doméstico que aún no encuentra el piso.

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