Una bandera que no pidió permiso

GLS es una columna semanal en ARG360 que busca acercar el derecho a la vida cotidiana. Esta entrega reflexiona sobre el valor jurídico, político y simbólico que conserva el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas
Claves Gerardo Lucá Samoilov

Portada Bandera

"Lo que no puedo concebir es que haya americanos que, por un indigno espíritu de partido, se unan al extranjero para humillar a su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española."
José de San Martín 

 

Durante la semifinal del reciente Mundial de fútbol entre Argentina e Inglaterra, millones de personas siguieron un partido que, por razones históricas, siempre trasciende lo deportivo. Entre camisetas, bombos y banderas apareció una imagen que rápidamente recorrió el mundo: una bandera con una frase que atraviesa generaciones y resume una política de Estado sostenida durante décadas: "Las Malvinas son Argentinas".

Más que un gesto improvisado o una simple expresión futbolera, fue una forma de recordar que existen causas que exceden a los gobiernos, a los calendarios electorales y a las diferencias partidarias.

Para buena parte de la sociedad argentina, la cuestión Malvinas ocupa ese lugar. Representa la memoria de quienes combatieron, el reconocimiento a los veteranos y el compromiso permanente con un reclamo de soberanía que forma parte de la identidad nacional.

La escena adquirió todavía mayor relevancia porque, según trascendió públicamente, desde el Gobierno nacional se habría recomendado evitar la exhibición de determinadas banderas durante el torneo. Esa información abrió un debate que excede al deporte y vuelve a plantear una pregunta de fondo: ¿hasta dónde una manifestación de identidad nacional puede convertirse en un hecho incómodo para el poder político?

La aparición espontánea de esa bandera fue interpretada por amplios sectores como una reafirmación de una causa histórica que trasciende a cualquier administración. Porque la posición argentina sobre las Islas Malvinas no nace de un gobierno determinado: constituye una política de Estado respaldada por décadas de consenso institucional y diplomático.

También existe un marco jurídico internacional que sostiene ese reclamo. En 1965, la Resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e invitó a ambos países a iniciar negociaciones para alcanzar una solución pacífica. Más recientemente, el 25 de junio de 2026, el Comité Especial de Descolonización de la ONU reiteró ese llamado e instó a ambas naciones a retomar las conversaciones bilaterales.

Por eso, cada vez que una bandera con la inscripción "Las Malvinas son Argentinas" aparece frente al mundo, no expresa únicamente una emoción deportiva. También recuerda que existe un reclamo diplomático vigente, reconocido por organismos internacionales y sostenido por una parte importante de la sociedad argentina.

Las banderas cambian de lugar.

Las causas, cuando forman parte de la identidad de un pueblo, permanecen.


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Gerardo Lucá Samoilov es abogado, docente universitario (UCES) y conferencista. Ha sido dirigente de organizaciones de colectividades a nivel nacional y del Rotary Internacional. Trabaja desde hace años en el ámbito judicial y en la formación cívica. Publicó el libro “Tomá tus herramientas” (ARG Editorial, 2026) donde comparte herramientas de orientación ciudadana para acercar el derecho a la vida cotidiana.

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