
El riesgo país se desploma a 461 puntos, el valor más bajo del gobierno de Milei: euforia en los mercados, pero con resabios de la fragilidad estructural
Redacción ARG360
En una jornada de furia compradora, el riesgo país argentino marcó este jueves su nivel más bajo desde que Javier Milei asumió la Presidencia. Según la medición del banco JP Morgan, el índice retrocedió hasta los 461 puntos básicos, una caída del 8,3% que representa el quiebre de un piso psicológico clave para la City. Se trata del valor más bajo en siete años, comparable solo a los niveles que se veían durante el gobierno de Mauricio Macri, antes de la crisis cambiaria de 2018.
La disparada de los activos fue inmediata. Los bonos Globales y Bonares subieron hasta un 2,6%, mientras que las acciones argentinas que cotizan en Nueva York treparon con fuerza: el Banco Supervielle encabezó las ganancias con un 11,1%, seguido por BBVA y Macro. En la plaza local, el S&P Merval también operó en terreno positivo, aunque con menor euforia.
El gatillo: la mejora de S&P y el nuevo grado de confianza
El detonante de esta reacción en cadena fue la decisión de la agencia calificadora Standard & Poor’s (S&P) de elevar la nota de la deuda soberana argentina de CCC+ a B-. En su informe, la agencia destacó el éxito del plan de ajuste fiscal impulsado por el Ejecutivo, la acumulación de reservas internacionales y una mayor capacidad del Tesoro para afrontar los vencimientos de corto plazo. Con esta mejora, Argentina suma dos calificaciones en la categoría "B" (la otra es de Fitch), lo que abre la puerta a fondos de inversión globales que replican carteras de mercados emergentes.
"Esto va a traer un flujo de deuda favorable", explicó el economista Gabriel Caamaño. Martín Polo, de Cohen Aliados Financieros, añadió que el mercado ya empieza a descontar una futura mejora de Moody’s, lo que podría seguir comprimiendo el riesgo país en las próximas semanas.
La otra cara de la moneda: ¿maquillaje financiero o cambio de rumbo?
Sin embargo, no todo es algarabía en los escritorios de Puerto Madero. Mientras los mercados festejan, sectores de la economía real miran con escepticismo. La caída del riesgo país, celebrada por el ministro Luis Caputo como una validación del rumbo económico, es vista por analistas críticos como un éxito especulativo que aún no se traduce en reactivación productiva.
"Los mercados bailan al son de la timba internacional, pero eso no llena los frigoríficos ni abre las fábricas", sintetizó una fuente del entorno de la economía social. El dato, inobjetable en términos financieros, convive con una recesión que sigue golpeando el consumo y el empleo. Para los más escépticos, la baja del riesgo país es un espejismo que esconde la misma fragilidad estructural: la falta de dólares genuinos, el cepo cambiario vigente y la presión sobre las reservas netas del Banco Central.
¿Qué viene ahora?
Los especialistas coinciden en que el nuevo piso de 461 puntos mejora las condiciones de financiamiento externo, pero advierten que la sostenibilidad dependerá de la capacidad del Gobierno para mantener el superávit fiscal y acumular reservas sin profundizar la recesión. Por lo pronto, el mercado descuenta que, si la tendencia se consolida, el riesgo país podría perforar los 400 puntos antes de fin de año, algo que no sucede desde 2017. La pregunta que atraviesa a la economía argentina sigue siendo la misma: cuánto tardará esa euforia financiera en llegar a la calle.


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