
El peso argentino se dispara: la moneda más apreciada del mundo en 2026, aunque crece la alerta exportadora
Redacción ARG360En los primeros cuatro meses del año, el peso argentino se convirtió en la moneda con mayor apreciación real a nivel global. Así lo reflejan los índices de tipo de cambio real multilateral, que muestran una ganancia de poder adquisitivo de la moneda local frente a sus principales socios comerciales muy por encima del resto de las divisas emergentes.
El dólar mayorista cerró la semana en torno a los $1.398, un valor que, ajustado por inflación, profundiza el rezazo del tipo de cambio frente a la evolución de los precios internos. “El crawling peg del 1% mensual quedó ampliamente superado por la inflación pasada y presente, generando un atraso cambiario significativo”, explicó el economista jefe de una consultora local.
Celebración oficial y alerta en el sector productivo
Desde el Palacio de Hacienda, el equipo económico recibió la noticia con cautela pero con optimismo. “La apreciación del peso es una clara señal de que los argentinos vuelven a confiar en nuestra moneda. La estabilidad es el pilar sobre el que se construye el crecimiento”, señaló una fuente del ministerio, que evitó dar declaraciones formales.
Sin embargo, en las cámaras exportadoras el clima es muy distinto. “El agro, la industria automotriz y las economías regionales están perdiendo competitividad día a día. Con un tipo de cambio apreciado, resulta cada vez más caro producir en pesos y vender en dólares”, advirtió un dirigente de la Mesa de Enlace.
Riesgo de “enfermedad holandesa” a la argentina
Varios economistas coinciden en que el actual sendero cambiario, sumado a la entrada estacional de divisas por la cosecha gruesa y el blanqueo de capitales, genera una presión adicional a la baja sobre el dólar. “El atraso cambiario no es gratis. A corto plazo ancla expectativas y desacelera la inflación, pero a mediano plazo castiga a las exportaciones, estimula las importaciones y puede desembocar en una crisis de balanza de pagos”, sostuvo un exdirector del Banco Central.
Para algunos analistas, el fenómeno ya muestra síntomas de “enfermedad holandesa”, aunque atenuada por el cepo cambiario y la brecha con el dólar financiero. “El problema es que el esquema de apreciación forzada no es sostenible sin reservas. Si el BCRA sigue quemando dólares para contener la suba del paralelo, el colchón internacional se erosiona rápido”, agregaron desde un informe privado.
¿Hasta cuándo?
El mercado observa con atención los próximos movimientos del gobierno. La cotización del dólar mayorista a $1.398 representa una suba nominal del 5,6% en lo que va del año, muy por debajo de la inflación acumulada (estimada en más del 15% en el primer cuatrimestre). Mientras tanto, el Banco Central mantiene su política de intervención diaria para evitar una corrección abrupta.
“El gran interrogante es si el gobierno podrá sostener este esquema después de las elecciones”, reflexionó un operador cambiario. “Por ahora, el precio de la estabilidad es la pérdida de competitividad. Pero nadie sabe cuánto tiempo más se podrá pagar esa factura.”


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