Alianza sanitaria Milei-Trump: de la "pirámide invertida" a la revolución de los biosimilares

Las administraciones de Argentina y Estados Unidos consolidan una agenda común en salud. El eje Lugones-Kennedy Jr. busca transformar el consumo alimenticio y reducir costos farmacéuticos bajo el modelo "MAHA".

PolíticaRedacción ARG360Redacción ARG360
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La relación bilateral entre Argentina y Estados Unidos atraviesa, según el Departamento de Estado, su "punto más alto en la historia". Más allá del respaldo financiero del Tesoro y la sintonía en política exterior respecto a Venezuela, la alianza entre los gobiernos de Javier Milei y Donald Trump ha encontrado un terreno fértil e inesperado: la gestión de la salud pública.

El vínculo entre el ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, y su par estadounidense, el secretario Robert F. Kennedy Jr., ha trascendido la diplomacia protocolar para convertirse en un intercambio dinámico de políticas sanitarias que buscan romper con los paradigmas tradicionales.

 
La agenda MAHA: Redefiniendo la mesa de los argentinos
El principal punto de interés para la Casa Rosada es la implementación local del modelo MAHA (Make America Healthy Again). Kennedy Jr. oficializó a comienzos de enero una serie de directrices que han sacudido los cimientos de la nutrición tradicional en EE. UU.

La pieza central es la "pirámide alimentaria invertida". A diferencia del modelo clásico que priorizaba los carbohidratos, la nueva guía coloca a la carne, el queso, la leche entera, las verduras y las frutas en la cúspide de la prioridad nutricional.

"La nueva pirámide refleja una vuelta a la simplicidad: priorizar alimentos completos y mínimamente procesados, incluyendo proteínas y grasas saludables", explicaron fuentes oficiales a este medio.
Comunicación "Libertaria": Del Milkman a South Park
La estética de esta campaña no ha pasado desapercibida para los asesores de Milei. El uso de avatares al estilo South Park por parte de Kennedy Jr. y piezas gráficas de Trump personificado como un "lechero" tradicional han despertado interés en el ecosistema digital libertario, que planea replicar estas acciones disruptivas para promover hábitos saludables en Argentina.

 
El impacto en la regulación local: ANMAT y el Etiquetado Frontal
El ministro Lugones ve en esta "revolución saludable" una herramienta de eficiencia fiscal. Un ciudadano más sano representa un ahorro a largo plazo para el Estado al reducir la incidencia de enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, críticas en un contexto de envejecimiento demográfico.

Reformulación del Etiquetado: Tras los datos de la UBA que indican que 3 de cada 5 argentinos redujeron el consumo de ultraprocesados por los octógonos negros, el Gobierno ha ajustado la normativa a través de las resoluciones de ANMAT.
Foco en lo "Adicionado": Ahora los sellos se definen por ingredientes agregados y no por contenidos intrínsecos, buscando un equilibrio entre la información al consumidor y la flexibilidad comercial.
Identidad Regional: Se busca fomentar el consumo de alimentos autóctonos y de estación, alineando la seguridad alimentaria con la accesibilidad económica.
 
Biosimilares: El espejo regulatorio
La cooperación no es unidireccional. Mientras Argentina observa la nutrición del Norte, Estados Unidos ha tomado nota de las políticas locales para abaratar medicamentos.

En marzo de 2025, Argentina impulsó la fabricación de medicamentos biosimilares (equivalentes biológicos de fármacos complejos) para bajar costos. Meses después, la FDA estadounidense adoptó una medida espejo para simplificar estudios clínicos y reducir burocracia innecesaria. Este "ida y vuelta" regulatorio marca un hito en la colaboración técnica entre ambos países.

 
El "Plan de los 5 Puntos": La hoja de ruta Lugones-Kennedy
Tras sus encuentros presenciales, ambos funcionarios han delineado una agenda estratégica que marcará el rumbo sanitario de 2026:

Los 5 pilares de la nueva estrategia sanitaria
La agenda conjunta entre Argentina y Estados Unidos se articula sobre cinco ejes fundamentales que buscan transformar la gestión pública y la regulación del sector salud.

En primer lugar, el Gobierno prioriza la eficiencia administrativa a través de una reestructuración profunda que reducirá la capacidad operativa del Ministerio de Salud, buscando eliminar redundancias burocráticas. En el plano internacional, se marca un hito en la geopolítica sanitaria al ratificarse la decisión de que Argentina se retire de la Organización Mundial de la Salud (OMS), apostando por una soberanía regulatoria más marcada.

En cuanto a la industria alimenticia, se inicia una fiscalización rigurosa sobre el uso de aditivos, colorantes e ingredientes en productos ultraprocesados, alineándose con los nuevos estándares de alimentación natural. Por otro lado, el eje de acceso a medicamentos se centrará en auditar la continuidad de las autorizaciones rápidas para fármacos de alto costo, con el fin de optimizar el gasto público. Finalmente, la seguridad sanitaria se reforzará mediante un endurecimiento de los protocolos de revisión y control de calidad en los procesos de vacunación en todo el país.

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