
La empresa avícola Granja Tres Arroyos, una de las más importantes del país, desvinculó a 250 trabajadores de su planta industrial ubicada en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. La decisión afecta a más de una cuarta parte de los 900 empleados que integraban el plantel de ese establecimiento y se enmarca en una profunda crisis que atraviesa la compañía.
La firma argumentó que los despidos responden a una "grave disminución de trabajo no imputable a esta empleadora", originada en "circunstancias extraordinarias y ajenas a su voluntad". Entre los motivos esgrimidos, la empresa mencionó los brotes de gripe aviar registrados en el país desde 2023, que determinaron el cierre y restricciones de acceso a los principales mercados internacionales de exportación, especialmente el mercado chino. Esta situación provocó una significativa reducción de las exportaciones, una sobreoferta en el mercado interno, una marcada caída de los precios y un sostenido incremento de los costos de explotación. La compañía sostuvo que las medidas adoptadas para preservar los puestos de trabajo resultaron insuficientes para revertir la crisis.
La planta La China, como se conoce al establecimiento, permanece cerrada desde el 26 de mayo pasado y contaba con una dotación de alrededor de 700 empleados. Los telegramas de despido fueron enviados bajo el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que contempla situaciones de falta o disminución de trabajo no imputables al empleador.
Reacción de los gremios
La Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) y el Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación de Concepción del Uruguay (STIA) expresaron un fuerte rechazo a las desvinculaciones. Calificaron el accionar de la empresa como "artero e insensible" y advirtieron que entre los despedidos hay delegados de personal.
Los gremios denunciaron además que los trabajadores vienen soportando atrasos salariales de más de cinco quincenas. "No queremos ser una variable de ajuste descartable al momento de la especulación empresaria de licuar pasivos", enfatizó la FTIA en un comunicado. El secretario del sindicato, Julio Chamorro, señaló que "no hay jurisprudencia que justifique esa fuerza mayor" y calificó los despidos como "totalmente improcedentes".
Ante una consulta de LA NACION, desde la empresa respondieron que no tenían nada para aclarar más que un "todo difícil".
La situación de Granja Tres Arroyos se suma a la ola de despidos que afecta a distintas industrias del país en medio de un contexto económico recesivo.










