
“Stop Killing Games”: La cruzada global que desafía a la industria de los videojuegos
Redacción ARG360
El origen del movimiento se remonta a 2024, tras el cierre de los servidores del videojuego de carreras "The Crew" por parte de Ubisoft. La decisión dejó a miles de jugadores con una copia digital inútil, ya que el juego requería una conexión constante a internet incluso para el modo de un jugador. Esto generó indignación y llevó al youtuber Ross Scott a lanzar la campaña SKG, que rápidamente ganó tracción en redes sociales y foros especializados.
El problema de la "obsolescencia planificada" digital
El principal argumento de SKG es que muchas empresas de videojuegos están vendiendo un producto con una fecha de caducidad implícita, sin informarlo claramente al consumidor. Cuando un jugador "compra" un juego digital, a menudo solo está adquiriendo una licencia de uso que la empresa puede revocar en cualquier momento, ya sea cerrando servidores o eliminando el juego de las tiendas. Esta práctica, que se ha vuelto común con el auge de los juegos "siempre en línea" y los servicios en vivo, ha sido calificada por los activistas como una forma de "obsolescencia planificada".
"Es un asalto a los derechos del consumidor y a la preservación de los medios", ha declarado Scott, comparando la práctica con lo que hacían los estudios de cine mudo, que quemaban sus propias películas para recuperar el contenido de plata. El movimiento busca que los juegos, una vez que la empresa decida dejar de darles soporte, se mantengan en un estado funcional para que los jugadores puedan seguir disfrutándolos, ya sea a través de un modo sin conexión, la liberación de los servidores del juego para que los jugadores los alojen, o la creación de un paquete que permita la preservación del juego.
Acción legal y peticiones gubernamentales
SKG no es solo una protesta online. El movimiento ha llevado su lucha a la esfera legal y política, presentando peticiones y quejas ante agencias de protección al consumidor en países como Francia, Alemania y Australia. En Europa, la iniciativa ha lanzado una "Iniciativa Ciudadana Europea" llamada "Stop Destroying Videogames", que busca presionar a los eurodiputados para que aprueben una nueva legislación que obligue a los desarrolladores a garantizar la jugabilidad de sus títulos una vez que dejan de tener soporte oficial.
En el Reino Unido, una petición similar ha logrado más de 100.000 firmas, lo que significa que será considerada para debate en el Parlamento. Además, en California, se ha aprobado una nueva ley que exige a las tiendas digitales que divulguen si un usuario está comprando un bien o una licencia revocable.
La industria de los videojuegos, por su parte, ha respondido a las críticas, argumentando que las propuestas de SKG harían que el desarrollo de nuevos juegos sea "prohibitivamente costoso" y que mantener servidores "vacíos" para juegos antiguos no es viable económicamente. A pesar de la resistencia de algunas empresas, el movimiento "Stop Killing Games" ha logrado visibilizar un problema que afecta a millones de jugadores en todo el mundo y ha puesto en la agenda el debate sobre lo que realmente significa "poseer" un juego en la era digital.


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