La movilización convocada frente al Congreso para rechazar el proyecto oficial derivó en una desmesurada represión contra los manifestantes por parte de las fuerzas de seguridad. Hubo gases lacrimógenos, carros hidrantes, balas de goma y denuncias por agresiones a periodistas, mientras el Senado debatía una de las iniciativas más controvertidas impulsadas por el Gobierno