
Las declaraciones del abogado Alejandro Sarubbi Benítez durante una transmisión del canal Carajo provocaron un fuerte repudio público y la pérdida de uno de sus auspiciantes. Pero el episodio también permite observar un fenómeno más profundo: la consolidación de una cultura donde la brutalidad se viraliza más rápido que las ideas y la provocación comienza a ocupar el lugar del pensamiento








