
En España, la situación alcanzó su punto más crítico en la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila, donde las autoridades han ordenado la evacuación de aproximadamente 91.000 personas. El fuego, que ha arrasado miles de hectáreas, se encuentra incontrolable. Carlos Novillo, responsable de gestión de emergencias de la Comunidad de Madrid, declaró el viernes que el incendio forestal está "en su punto álgido" y que "actualmente supera la capacidad de control". Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno español declaró el estado de emergencia en la región. La Unión Europea ha respondido al despliegue de cuatro aviones para apoyar las tareas de extinción en territorio español.
En Francia, la emergencia es igualmente grave. Un incendio declarado el miércoles en el departamento de Gironda, al norte de la turística bahía de Arcachon, se ha convertido en el mayor registrado en el país en los últimos 50 años. Las llamas, que avanzan hacia Burdeos, han arrasado ya más de 42.000 hectáreas solo en esta zona y han provocado la evacuación de más de 220.000 personas en la región. En total, los incendios en Francia han quemado cerca de 100.000 hectáreas desde principios de año, superando el récord histórico de 2022.
El fuego se encuentra a tan solo 15 kilómetros de Burdeos, lo que ha puesto en alerta máxima a las autoridades. Aunque por ahora se descarta la evacuación de la ciudad, el ministro del Interior, Laurent Núñez, ha advertido que se trabaja en "todos los escenarios". La prefecta de Gironda, Sophie Broca, calificó la situación como "increíblemente grave" y anunció que no se permitirá el regreso de los evacuados al menos hasta que el incendio esté controlado.
Ante la magnitud de la catástrofe, el presidente Emmanuel Macron ordenó el viernes la movilización del Ejército francés. El contingente militar desplegado asciende ya a 1.500 soldados, apoyados por 18 medios aéreos y el avión militar A400M, capaz de descargar 20.000 litros de agua en segundos. El fuego avanza con una velocidad "nunca antes vista", consumiendo entre 800 y 1.000 hectáreas por hora.
El balance en Francia es devastador: 240 viviendas destruidas, 75 bomberos heridos (diez de ellos evacuados) y dos fallecidos en las labores de extinción. Tres personas han sido detenidas acusadas de provocar intencionadamente el incendio de Gironda, entre ellas dos jóvenes que habrían lanzado fuegos artificiales en dirección a una autovía.
La ola de calor y la sequía extrema son señaladas como los principales factores que han propiciado esta catástrofe. El pronóstico no es alentador: se espera que las temperaturas vuelvan a superar los 38 grados a partir del martes, lo que podría agravar aún más la situación.
Mientras España y Francia luchan contrarreloj para contener las llamas, la comunidad europea se ha movilizado. Además de los aviones enviados a España, la UE ha desplegado tres aeronaves más en Francia para apoyar las tareas de extinción. La solidaridad y la cooperación internacional se vuelven fundamentales en una emergencia que, según los expertos, podría marcar un antes y un después en la gestión de incendios forestales en el continente.










