
EE.UU. ataca Venezuela y captura a Maduro: una crisis que reconfigura la geopolítica regional
Redacción ARG360
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó desde su plataforma oficial que las operaciones fueron exitosas y que Maduro y Flores habían sido trasladados fuera del territorio venezolano. Según la Casa Blanca, se espera que ambos enfrenten procesos judiciales en Estados Unidos, incluidos cargos por narcotráfico y terrorismo.
Estos hechos marcan una escalada militar inédita en la región y la intervención directa más significativa de Estados Unidos en Latinoamérica desde la invasión de Panamá en 1989. Las fuerzas armadas estadounidenses, incluyendo unidades de operaciones especiales, habrían ejecutado la operación que culminó con la captura del mandatario venezolano en medio de intensos bombardeos y movimientos militares.
Explosiones, ataques y una madrugada de tensión
Los reportes iniciales dan cuenta de una madrugada marcada por explosiones múltiples en la capital venezolana y zonas cercanas, acompañadas de sobrevuelos militares y cortes de energía que generaron pánico entre la población civil. Fuerte Tiuna, La Carlota y otras instalaciones vinculadas a la defensa nacional fueron identificadas entre los blancos de la operación.
El movimiento formó parte de una campaña que Estados Unidos había intensificado en los últimos meses, acusando al régimen venezolano de vínculos con el narcotráfico y designando a sectores del gobierno como organizaciones terroristas extranjeras. En diciembre de 2025, Washington incluso impuso bloqueos a petróleo venezolano y realizó interceptaciones de buques para presionar al Ejecutivo de Caracas.

Reacciones encontradas en el mundo y en la región
Las primeras reacciones diplomáticas ante la operación fueron fuertemente polarizadas. Algunos gobiernos condenaron la intervención como una violación de la soberanía venezolana y del derecho internacional, instando al respeto de la Carta de las Naciones Unidas y a evitar una mayor escalada militar.
Por el contrario, voces oficiales de Estados Unidos defendieron la operación como una acción legítima contra un líder acusado de crímenes graves, y algunos sectores de la oposición venezolana, tanto dentro como fuera del país, la recibieron con aprobación, al considerar que se trataba de un paso hacia el cambio político en Venezuela.
En América Latina, Brasil calificó las acciones de Estados Unidos como una línea inaceptable, condenando la intervención y solicitando una respuesta en foros multilaterales. Otros gobiernos, por su parte, expresaron preocupación por el posible impacto humanitario y la estabilidad regional, y algunos mandatarios se ofrecieron para mediar en la crisis.
Una nueva etapa incierta para Venezuela
Mientras tanto, en Caracas y otras ciudades venezolanas, las autoridades políticas y militares convocaron a movilizaciones en defensa de la soberanía nacional y denunciaron la intervención como un acto de “agresión militar”. Pese a la confirmación estadounidense de la captura de Maduro, el gobierno venezolano exigió pruebas de vida y cuestionó la legalidad de la operación.
La captura de un presidente en el marco de una ofensiva militar extranjera reconfigura no solo las relaciones entre Washington y Caracas, sino las perspectivas de poder e influencia en toda la región. La incertidumbre sobre los pasos siguientes —incluyendo quién asumirá el liderazgo en Venezuela, cómo se gestionará la transición política o cómo responderán otros actores globales— plantea un escenario de alta volatilidad en la geopolítica hemisférica.
Estados Unidos prepara una conferencia de prensa para ofrecer detalles adicionales, y mientras tanto, el mundo observa una crisis que pone en cuestión los límites de la intervención militar, la soberanía estatal y el futuro de las relaciones internacionales en América Latina.

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