
Mientras el Gobierno exhibe la baja de la inflación como su principal resultado, el sector productivo enfrenta una realidad mucho menos auspiciosa. Según datos oficiales, ya cerraron más de 30.000 pequeñas y medianas empresas. La pregunta que merece una discusión más profunda es si los avances en algunos indicadores macroeconómicos alcanzan para compensar semejante deterioro del tejido empresarial








