
Las altas tasas de interés frenan la expansión del crédito y complican la recuperación económica, advierten los analistas
Economía
Redacción ARG360
El escenario de tasas de interés elevadas que mantiene la política monetaria comenzó a mostrar un fuerte impacto en el mercado de crédito y en la actividad económica real. Tras un período de expansión del financiamiento entre 2024 y 2025, los préstamos al sector privado perdieron dinamismo, mientras la morosidad bancaria escaló a niveles récord, generando un círculo vicioso que, según especialistas, amenaza con demorar la recuperación de la economía.
Un freno al motor del rebote
Durante el año pasado, el crecimiento del crédito fue uno de los principales impulsores del rebote económico, especialmente en los sectores vinculados al mercado interno. Sin embargo, ese proceso se interrumpió tras la volatilidad financiera registrada en la previa electoral de julio, que derivó en un fuerte incremento de las tasas activas y frenó el crecimiento de los préstamos.
Actualmente, el crédito en pesos al sector privado continúa sin mostrar señales de una recuperación sostenida. Según un informe de la consultora Invecq, los préstamos personales y las tarjetas de crédito —que representan cerca del 45% del stock de crédito en pesos— ofrecen tasas cercanas al 65% y 85% nominal anual, respectivamente, muy por encima de una inflación esperada inferior al 30% interanual. En el mismo sentido, la tasa nominal anual para préstamos personales se ubica en torno al 75%, mientras que para adelantos a empresas ronda el 37%.
La morosidad, el eslabón que cierra el círculo
Uno de los factores que explica la persistencia de tasas elevadas es el fuerte incremento de la morosidad bancaria. El indicador pasó del 2,7% en enero de 2025 al 12,1% en abril de este año, en un contexto marcado por la caída del ingreso disponible y un mayor peso de las tarifas sobre el presupuesto de los hogares.
A su vez, según datos de la Central de Deudores (CENDEU), más de 2 millones de créditos ingresaron en situación de atraso en el último año, y el 25% de los préstamos presenta algún tipo de irregularidad en su pago. "Con esta morosidad no bajan las tasas, y con estas tasas no repunta el crédito", resumió la consultora Invecq al describir el círculo vicioso que enfrenta el sistema financiero.
El impacto en la economía real
Los economistas consultados coinciden en que el encarecimiento del crédito ya está afectando el consumo y la inversión productiva. El economista Damián Di Pace advirtió que las elevadas tasas de interés podrían generar una desaceleración económica, afectando tanto al consumo como a la inversión productiva. "El crédito está más caro y hay menor acceso a préstamos personales, tarjetas e hipotecarios", sostuvo, y señaló que los bienes durables, como autos y viviendas, comenzarán a mostrar señales de enfriamiento.
Por su parte, el economista Eduardo Coria Lahoz fue contundente al afirmar que "la principal causa" de la falta de crecimiento económico está en la desaparición del crédito, producto de la suba de las tasas de interés "a valores estratosféricos que hacían virtualmente imposible a las empresas poder tomar crédito". Según explicó, el punto de inflexión fue el 10 de julio, cuando el Banco Central liberó las tasas: "De repente un día vos tenías tasas del 8 al 10% anual y al día siguiente tenías tasas del 150 o del 160% anual".
Las perspectivas: recuperación lenta y condicionada
Los analistas prevén una recuperación lenta durante la segunda mitad del año, aunque con un impacto acotado sobre el consumo. La consultora Invecq considera que el eventual repunte del crédito sería gradual.
El economista y director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Hernán Letcher, advirtió que el aumento de la mora genera una presión adicional sobre los hogares. "Por lo tanto, para pagar eso, tienen que consumir menos en otra cosa", afirmó, al señalar el efecto directo sobre la demanda. Además, sostuvo que el incremento de la morosidad "está generando un piso de tasas para compensar los cargos por incobrabilidad".
En este escenario, los especialistas coinciden en que la continuidad de la estrategia monetaria oficial podría frenar aún más el consumo interno y complicar la sostenibilidad económica del segundo semestre. La recuperación del crédito, advierten, dependerá de una baja sostenida de las tasas y de una mejora en la capacidad de pago de los hogares y las empresas.


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