La empanada cruza fronteras: origen incierto, sabor universal en su día internacional

 Cada 8 de abril, millones de personas celebran el Día Internacional de la Empanada, un plato humilde pero poderoso que despierta pasiones y debates sobre su auténtica receta. Desde las salteñas bolivianas hasta las catrachas hondureñas, un recorrido por sus versiones y su historia.
CulturaRedacción ARG360Redacción ARG360

diaempanada

El calendario gastronómico mundial tiene una fecha que despierta el hambre y el orgullo patrio por igual: el 8 de abril, Día Internacional de la Empanada. Una jornada que, aunque no es oficial para la ONU, se ha consolidado en redes sociales, restaurantes y hogares como una excusa perfecta para deleitarse con este semicírculo de masa rellena.

Pero, ¿de dónde viene la empanada? Su nombre proviene del verbo español empanar, que significa envolver en pan o masa. Sin embargo, sus antepasados se remontan a Persia (actual Irán) y al Imperio Otomano, donde ya se cocinaban sambusas y böreks. Fue durante la Edad Media en la península ibérica cuando el concepto se popularizó como una comida práctica para viajeros y campesinos, que llevaban en su interior carnes, pescados o verduras.

Con la colonización de América, la empanada cruzó el Atlántico y encontró en cada región un nuevo acento. Hoy, cada país le ha impreso su sello:

  • Argentina: Las más famosas, al horno o fritas, con rellenos como carne cortada a cuchillo, pollo, jamón y queso, o humita (choclo). En Tucumán tienen su propia celebración.

  • Chile: Con pino (carne de res, cebolla, huevo duro y aceituna), a menudo más grandes y horneadas.

  • Colombia y Venezuela: Se distinguen por su masa de maíz, rellenas de pollo desmechado, carne mechada o queso, y se fríen para lograr una textura crujiente.

  • Bolivia: Las salteñas son jugosas, ligeramente dulces y se hornean, con un caldo interior que exige maestría para no derramarse al morderlas.

  • México: Existen las empanadas de hojaldre (dulces o saladas) y las empanadas de horno de carbón, típicas del centro del país.

  • España: Conservan la tradición de empanadas gallegas (grandes, de atún o bacalao) y empanadillas de atún o carne.

"Cada empanada cuenta una historia", comenta a este medio la chef argentina-española Mariana Rodríguez, especializada en cocina fusión. "La masa puede ser de harina de trigo, maíz, yuca, incluso plátano verde. El relleno refleja el territorio: mariscos en la costa, carne en las llanuras, queso en las zonas lecheras. Es el 'fast food' más antiguo y noble del mundo".

Las redes sociales se llenan hoy de tutoriales, concursos de empanadas y mapas de las mejores empanaderías. En Buenos Aires, la cadena El Hornero ofrece una promoción de "12 empanadas por el precio de 10", mientras que en Bogotá, el restaurante La Puerta de la Empanada sortea un año de consumo gratuito.

El debate eterno: ¿con cebolla o sin cebolla? ¿horneadas o fritas? ¿repulgue de tiralínea o simplemente cerradas con tenedor? Cada cual defiende su preferencia con fervor religioso, pero en el fondo coinciden en un credo: no hay empanada fea, solo mal acompañada (de una buena salsa criolla, ají o chimichurri).

Para celebrar, los especialistas recomiendan:

  1. Hacer una sesión de "empanadear" en familia, asignando a cada quien una provincia o país.

  2. Visitar una feria gastronómica local que ofrezca variedad internacional.

  3. Aprender el arte del repulgue (el cierre decorativo) con tutoriales en YouTube.

  4. Compartir una foto de la empanada más original en Instagram con el hashtag #DíaDeLaEmpanada.

La fecha no es casual: se asocia a la llegada de la primavera en el hemisferio norte y a la cosecha en el sur, momentos de abundancia y reunión. Sin embargo, los puristas señalan que el verdadero origen del "Día Internacional" fue una campaña viral en 2014 impulsada por una cadena de comidas argentina, pero que –como buena empanada– la tradición se horneó hasta volverse irrefutable.

Hoy, mientras los relojes marcan la hora de la merienda o del almuerzo, miles de cocinas expulsan ese aroma inconfundible a masa dorada y relleno fundente. La empanada, más que un plato, es un abrazo comestible. Y eso, sin duda, merece un día entero para celebrarlo.

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