Fin de una era industrial: Fate cierra su planta y despide a sus 920 empleados

La histórica fabricante de neumáticos de la familia Madanes Quintanilla baja la persiana tras 80 años. La "invasión" de productos chinos y la pérdida de competitividad local sentenciaron a la mayor planta del sector en el país.

EconomíaRedacción ARG360Redacción ARG360
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La industria argentina amaneció con un golpe de knockout. Fate, la emblemática fabricante de neumáticos controlada por la familia Madanes Quintanilla, anunció el cierre definitivo de sus operaciones. La decisión implica el despido de la totalidad de su plantilla —920 trabajadores— y el cese de actividades en su histórica planta de Virreyes, San Fernando.

A diferencia de crisis anteriores, esta vez no hay convocatoria de acreedores ni planes de salvataje. Según confirmaron fuentes directas a este medio, se trata de una liquidación total. "Se paga todo: indemnizaciones por ley, proveedores y bancos. Se baja la persiana definitivamente", señalaron allegados a Javier Madanes, dueño de la firma y también titular de Aluar.

Las claves del colapso: Importaciones y costos
El cierre no es un evento aislado, sino el desenlace de una crisis de competitividad que se agudizó en el último bienio. Aunque la empresa nació en 1940 y lideró el mercado regional, el contexto actual tornó la operación insostenible.

La "invasión" china: En mayo de 2025 se registró un récord histórico de importaciones con el ingreso de 860.000 cubiertas en un solo mes. La imposibilidad de competir en precio con la producción asiática fue el tiro de gracia.
Asimetrías de costos: La empresa venía denunciando una "brecha insalvable" debido a la alta carga impositiva, los sobrecostos laborales y la deficiente infraestructura local.
Conflictividad gremial: El historial de choques con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (Sutna) dejó cicatrices profundas. Madanes había calificado previamente el accionar gremial como un "neo-anarquismo" que impedía la productividad.
 
El factor Madanes: "Un día de luto"
Javier Madanes Quintanilla, cuya fortuna se estima en USD 1.500 millones, evitó las declaraciones públicas en el comunicado oficial, el cual fue firmado escuetamente por "El Directorio". Sin embargo, desde su entorno aseguran que el empresario está "destrozado".

"Fate es una empresa de capitales argentinos que durante más de 80 años generó empleo de calidad y exportó tecnología. Esa identidad nos define y nos acompañará en los desafíos futuros", reza el comunicado oficial.
Impacto en el mercado y futuro del predio
El cierre de Fate deja un vacío masivo en la cadena productiva automotriz:

Capacidad perdida: La planta de San Fernando tenía potencial para producir 5 millones de cubiertas anuales.
Incertidumbre inmobiliaria: El predio de 40 hectáreas (más de 150.000 m² cubiertos) queda ahora como un gigante vacío en una zona estratégica del Gran Buenos Aires. Su destino es, por ahora, una incógnita.
Efecto dominó: Con la caída de la mayor fabricante nacional, el mercado queda totalmente expuesto a la dinámica de precios internacionales y a la capacidad de las otras dos plantas restantes en el país (Pirelli y Bridgestone) para absorber o no la demanda.

¿Qué pasará con los 920 trabajadores?
La mayor preocupación recae sobre las familias afectadas en la zona norte del Conurbano. El plan de salida anunciado por la empresa contempla los siguientes puntos:

Indemnizaciones al 100%: Según fuentes de la compañía, se pagarán las indemnizaciones completas conforme a la Ley de Contrato de Trabajo. "La empresa cuenta con la solvencia para cumplir con todas sus obligaciones legales", afirmaron.
Cese inmediato de tareas: La planta de Virreyes ha dejado de producir. Los operarios fueron notificados mediante carta documento y se ha montado un operativo de seguridad en los accesos para evitar tomas o incidentes.
Impacto Regional: El SUTNA ya ha convocado a una movilización de urgencia frente a la planta. Existe el temor de que este cierre genere un "efecto dominó" en las otras dos fabricantes del país, Pirelli y Bridgestone, que enfrentan desafíos similares.

¿Por qué cerró Fate?
El colapso de la firma no fue un evento súbito, sino la culminación de una "tormenta perfecta" de factores económicos y operativos:

Competencia asimétrica con China: Durante 2025, el mercado se vio inundado por cubiertas asiáticas con precios hasta un 40% menores a los de fabricación local. La empresa no logró sostener su participación ante un volumen de importación que alcanzó picos de 860.000 unidades mensuales.
Costos y falta de competitividad: La dirección de la empresa señaló reiteradamente la "mochila" de costos internos. Entre los principales reclamos figuraban la alta presión impositiva, los costos logísticos y un esquema de producción que, según Madanes, quedó obsoleto frente a los estándares internacionales.
El quiebre con el SUTNA: La relación con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (Sutna) fue el factor de desgaste definitivo. Tras años de paros, bloqueos y una conflictividad que la empresa tildó de "crónica", el Directorio consideró que la planta era "ingobernable" en términos de productividad.

Un gigante de 40 hectáreas vacío
El cierre deja un vacío físico y simbólico. El predio de San Fernando, con más de 150.000 m² cubiertos, queda ahora como un elefante blanco. En el mercado inmobiliario industrial ya se especula con que el terreno —de alto valor estratégico— podría ser parcelado para logística o desarrollos inmobiliarios, aunque su reconversión llevará años.

"Fate fue más que una fábrica; fue una escuela de tecnología para el país. Su cierre es el síntoma más doloroso de una industria que no encontró el camino hacia la eficiencia global", señaló un analista del sector.

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