A 20 años de la tragedia del colegio Ecos: el relato de una sobreviviente que sigue en tratamiento por el terror de una muerte repentina

un viaje solidario que empezó con idealismo terminó en una tragedia que conmocionó a todo el país. Dos décadas después, Antonella Albamonte sigue viviendo con el miedo de que la muerte pueda llegar sin aviso.
SociedadRedacción ARG360Redacción ARG360

image

Tenía 17 años y dormía en el último asiento del micro, malhumorada porque su equipo había perdido. La despertó un golpe seco. Bajó los pies descalzos sobre el piso cubierto de vidrios rotos —"como piojos", dice—, esparcidos por asientos y pasillos. No lo sabía todavía: segundos antes, un choque frontal había matado a doce personas.

Veinte años después, a los 37, Antonella le dijo a Infobae: "Sigo en tratamiento psicológico y psiquiátrico por el terror de que la muerte puede llegar de manera repentina". Tiene diagnosticado trastorno de ansiedad generalizada.


"Las mamás de rodillas"

El micro llevaba estudiantes, egresados y docentes del colegio Ecos de Buenos Aires. Volvían de una experiencia solidaria en la región de Impenetrable, en Chaco, donde habían llevado donaciones a una escuela rural. Ecos apadrinaba esa escuela, llamada "El Paraisal", desde 1994.

El accidente ocurrió en la ruta 11, a la altura de la localidad santafesina de Villa Guillermina. La investigación oficial determinó que el chofer del micro, Oscar Atamanuk, fue condenado por "homicidio culposo" a tres años de prisión en suspenso y cinco de inhabilitación para conducir. Pero el caso también apuntó al camión que venía de frente: su conductor, Ángel Soto, tenía 1,65 gramos de alcohol por litro de sangre y manejaba en zigzag.

A Antonella la trasladaron a un hospital. Su padre, al verla, le besó los moretones. Le dijo que esos moretones eran "lo único que te pasó", porque en el camino al hospital ya había visto cómo había quedado el micro.

"Lo que más recuerdo son las madres", dice Antonella. "En la puerta del hospital, les decían que sus hijos habían muerto. Las vi caer de rodillas, gritando, destrozadas por el dolor."

De sobreviviente a madre

Durante veinte años, Antonella no se animó a imaginar ser madre. La imagen de perder un hijo "en un instante" era demasiado nítida. Pero hoy tiene una hija de nueve años, Mora.

"Me costó mucho tomar esa decisión", dice.

Los nueve estudiantes que murieron tenían entre 16 y 17 años: Julieta Posilovich, Daniela D'Agostino, Julieta Gattaganelis, Delfina Godaracena, Julieta Hartmann, Nicolás Cohen, Benjamín Bravo de la Serna, Lucas Levin y Federico Eckel. También murió la docente Mariana Boyer, de 36 años, y dos ocupantes del camión.

"La justicia que llega tarde no es justicia"

El caso tardó casi dos décadas en el sistema judicial. Atamanuk fue absuelto en 2009, luego hubo apelaciones, anulaciones y el caso estuvo a punto de cerrarse por prescripción. En 2019 la Corte Suprema ordenó reabrirlo, en 2020 el tribunal de Santa Fe lo condenó y en 2023 la Corte Suprema rechazó el último recurso de la defensa.

"La justicia llegó demasiado tarde, y la justicia que llega tarde no es justicia", dice Diego Molina, integrante de la asociación "Conduciendo a Conciencia", formada por familiares de las víctimas.

Atamanuk, tras veinte años de silencio, habló públicamente y sostuvo que él también es una víctima. "Soy una víctima más de dos borrachos", declaró a Clarín. "No hice nada mal, manejaba bien."

De la tragedia al "Día del Estudiante Solidario"

En 2007, el Ministerio de Educación de Argentina declaró el 8 de octubre como "Día Nacional del Estudiante Solidario", en homenaje a los jóvenes que murieron en el viaje solidario y a todos los estudiantes que hacen servicio comunitario en el país.

Los familiares crearon la asociación "Conduciendo a Conciencia", que durante veinte años impulsó educación vial en escuelas, hospitales y barrios. También mantuvieron viva la tradición del colegio Ecos: seguir ayudando a las escuelas rurales del Chaco.

Luis Alberto Spinetta —leyenda del rock argentino, cuyo hijo menor era amigo de los estudiantes fallecidos— se sumó a la causa. Ayudó a juntar firmas, pidió al gobierno políticas de seguridad vial y fue "embajador de la causa" hasta su muerte, en 2012.

Hoy, veinte años después, Antonella sigue en tratamiento. Dice que va a seguir viviendo, por Mora y por los que no volvieron. Pero esa noche de octubre nunca terminó del todo.

AHORA
Te puede interesar
Lo más visto
Ernesto-Romeo-Estudio-El-Fauno-foto-de-Mateo-Cianfoni-01

Ernesto Romeo: “La música es una manera profunda de conocer el mundo”

Redacción ARG360
Cultura
Referente de la electrónica argentina y especialista en sintetizadores, el fundador de Klauss vuelve al Teatro San Martín para abrir la Edición 8 de MUTEK.AR. En diálogo con ARG360 Cultura, habla de casi cuatro décadas de experimentación, de nuestra relación con la tecnología y de aquello que todavía puede ocurrir cuando músicos, máquinas, espacio y público se encuentran en un concierto