
San Cayetano: García Cuerva afirmó que "la clase dirigente tiene mucho que aprender de un pueblo sencillo"
Redacción ARG360
En el marco de la celebración del Día de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, presidió la misa central en el santuario de Liniers y lanzó un contundente mensaje a la clase dirigente. “La clase dirigente tiene mucho que aprender de un pueblo sencillo”, afirmó el prelado en declaraciones a la prensa, en medio de una jornada que convocó a miles de fieles y que culminó con una marcha hacia Plaza de Mayo.
La celebración de este año se desarrolló en un contexto de profunda crisis económica, con fuertes reclamos por la caída del empleo, la inflación y el ajuste fiscal. Ante ese escenario, García Cuerva destacó la actitud ejemplar de los peregrinos que, pese a las bajas temperaturas y la lluvia, se congregaron para pedir por pan y trabajo. “Son dificultades que pudieron ser superadas por la fe”, señaló el arzobispo.
Un reclamo a la dirigencia
En sus declaraciones, el arzobispo porteño subrayó que los sectores dirigentes deben tomar ejemplo de la ciudadanía, que afronta las dificultades con fe y sin recurrir al agravio. “Tenemos que aprender a dialogar y a tratarnos bien”, afirmó García Cuerva, en línea con el mensaje del Papa Francisco sobre la “cultura del encuentro”.
Durante la homilía, el arzobispo también apuntó directamente contra las políticas del gobierno nacional y porteño. Calificó a la inflación como “el impuesto de los pobres” y pidió a San Cayetano que ayude a bajarla. Asimismo, reclamó por la situación de los sectores más vulnerables: “Somos custodios y guardianes de la vida de los demás, de los más pobres, de los más débiles, de los ancianos que siguen esperando una jubilación digna. Somos custodios de los discapacitados y de todos los enfermos”.
En una clara alusión a la polémica medida del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que establece multas para quienes revuelven la basura en los contenedores, García Cuerva afirmó: “No podemos desentendernos de los que revuelven los tachos de basura buscando algo para comer, que no lo hacen porque les gusta, lo hacen por necesidad”.
Un llamado a la reconciliación
El arzobispo cerró su mensaje con una invocación a la unidad nacional. Tomando como ejemplo la parábola del hijo pródigo, instó a los argentinos a “salir del chiquero de las descalificaciones y del odio” y a convertir al país en una “casa de reconciliación”. “El pan no se niega y el trabajo no se mendiga”, sentenció, en una de las frases más resonantes de la jornada.
La misa central, que incluyó la tradicional bendición de herramientas, fue el preludio de una masiva movilización de organizaciones sociales, sindicatos y organismos de derechos humanos que marcharon desde Liniers hasta la Plaza de Mayo para expresar su descontento con las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei.


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