Malvinas: el Reino Unido responde con dureza a las versiones de que EE.UU. le quitaría su apoyo

Londres salió al cruce de un polémico memorando filtrado del Pentágono que sugería que Washington podría reconsiderar su respaldo histórico a la soberanía británica sobre las Islas Malvinas. "Nuestra posición es clara e innegociable", advirtió Downing Street.
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En medio de las tensiones globales por la guerra contra Irán, un nuevo foco de conflicto amenaza con abrirse entre dos aliados históricos: Estados Unidos y el Reino Unido. El motivo es la soberanía de las Islas Malvinas, un territorio reclamado por Argentina pero controlado por Londres desde 1833.

La crisis diplomática estalló luego de que el portal Reuters filtrara un memorando interno del Pentágono, fechado en abril de 2026, en el que el gobierno de Donald Trump evalúa castigar a aquellos aliados que no brindaron suficiente apoyo a las operaciones militares estadounidenses en Medio Oriente. Entre las medidas punitivas, el documento menciona la posibilidad de "suspender el respaldo diplomático de larga data a posesiones imperiales europeas", citando explícitamente a las Islas Malvinas.

"Las Malvinas son británicas": la respuesta de Londres

La reacción del Reino Unido no se hizo esperar. El portavoz del primer ministro Keir Starmer fue contundente:

"Nuestra posición sobre las Islas Malvinas no puede ser más clara. Es una postura de larga data y no ha cambiado. La soberanía pertenece al Reino Unido, y el derecho a la autodeterminación pertenece a los isleños".

En la misma línea, la canciller británica, Yvette Cooper, utilizó sus redes sociales para enviar un mensaje directo a Washington:

"Ninguna negociación ni presión externa modificará la voluntad de los kelpers, expresada democráticamente en el referéndum de 2013. Las Malvinas son británicas".

Cooper recordó además que el Reino Unido ha mantenido una "posición consistente" ante todas las administraciones estadounidenses, tanto demócratas como republicanas, y que no será un memorando filtrado el que altere esa realidad.

El trasfondo: el castigo de Trump a los aliados "poco solidarios"

El documento del Pentágono, cuya autenticidad no ha sido negada oficialmente por Washington, forma parte de una estrategia más amplia del gobierno de Trump para presionar a sus socios de la OTAN en el marco del conflicto con Irán. Según fuentes militares, Estados Unidos evalúa crear una "lista de aliados buenos y malos" en función del acceso a bases, sobrevuelos y apoyo logístico.

El portavoz del Pentágono, Kingsley Wilson, declaró en off the record: "Después de todo lo que Estados Unidos ha hecho por sus aliados de la OTAN, ellos no estuvieron a la altura cuando más lo necesitábamos".

El Reino Unido, si bien ha apoyado a Washington en el plano retórico y con sanciones, no ha autorizado el uso de sus bases en Chipre ni el envío de tropas terrestres a la zona del conflicto iraní, lo que habría molestado profundamente a la Casa Blanca.

¿Riesgo real o presión geopolítica?

Analistas internacionales coinciden en que, pese al revuelo diplomático, es altamente improbable que Estados Unidos modifique su posición histórica de neutralidad activa hacia el Reino Unido en el contencioso de Malvinas. Desde la guerra de 1982, Washington ha brindado apoyo político e inteligencia a Londres, aunque sin reconocer formalmente la soberanía británica.

Sin embargo, el solo hecho de que un memorando interno del Pentágono mencione la posibilidad de retirar ese apoyo es interpretado en Londres como una "línea roja" y una "falta de respeto inaceptable" hacia un aliado estratégico.

El diario The Sun tituló este viernes: "Amenaza yanqui a las Malvinas: Trump podría abandonarnos", mientras que The Times calificó la filtración como "el mayor desaire diplomático entre Londres y Washington desde la crisis de Suez".

Milei y la diplomacia argentina: expectante

En Buenos Aires, el gobierno de Javier Milei siguió con atención los acontecimientos. El presidente argentino, que recientemente calificó como "avances sin precedentes" sus gestiones para recuperar la soberanía de las islas por vía diplomática, evitó hacer declaraciones explosivas.

Fuentes de la Cancillería argentina señalaron a este medio que "cualquier fisura entre Estados Unidos y el Reino Unido es un dato a tener en cuenta", aunque aclararon que "no hay ninguna gestión oficial ni gesto concreto de Washington hacia la posición argentina".

El canciller argentino, en tanto, mantiene su agenda centrada en el reclamo ante Naciones Unidas y en la búsqueda de un acuerdo de solución pacífica, aunque el escenario actual complica cualquier expectativa de corto plazo.

Conclusión: un mensaje firme desde Londres

Por ahora, el Reino Unido ha dejado claro que no tolerará chantajes de ningún tipo. Downing Street confirmó que el tema Malvinas estará sobre la mesa durante la próxima visita del rey Carlos III a Estados Unidos, prevista para los próximos días. Se espera que el monarca británico transmita un mensaje de firmeza al presidente Trump.

Mientras tanto, la comunidad kelper, por boca de su Asamblea Legislativa, emitió un breve comunicado: "No somos moneda de cambio en los conflictos de otros. Queremos seguir siendo británicos, y punto".

La pulseada entre Londres y Washington recién comienza. Pero el mensaje del Reino Unido es inequívoco: las Malvinas no se negocian, ni siquiera bajo la presión del aliado más poderoso del planeta.

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