---
canonical_url: "https://arg360.com/contenido/1966/el-petroleo-sube-el-surtidor-se-recalienta-y-el-gobierno-mira-para-otro-lado"
title: "El petróleo sube, el surtidor se recalienta y el gobierno mira para otro lado"
article_type: "Article"
description: "La guerra en Medio Oriente desnuda las limitaciones de un esquema energético sin política de precios, sin captura de renta y sin infraestructura a tiempo"
main_image: "https://arg360.com/download/multimedia.normal.b68d7c1f30ffd0af.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp"
date_published: "2026-04-08T21:21:00-03:00"
date_modified: "2026-04-08T21:30:43-03:00"
tags:
  - "Guerra Medio Oriente"
  - "Hernán P. Herrera"
  - "Petróleo"
  - "Vaca Muerta"
author_name: "Hernán P. Herrera"
category_name: "Claves"
category_url: "https://arg360.com/categoria/3/claves"
---

# El petróleo sube, el surtidor se recalienta y el gobierno mira para otro lado

### ![Petroleo Argentina](/download/multimedia.normal.b68d7c1f30ffd0af.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

### Un argentino paga hoy, en promedio, **USD 1,42 por litro de nafta**. Un norteamericano paga **USD 1,05**. El dato es del Instituto Argentina Grande (IAG) y tiene una particularidad muy interesante: el principal producto comprado por EEUU a la Argentina es crudo.

La Argentina hoy produce más de 880.000 barriles diarios —récord histórico absoluto—, Vaca Muerta es la cuarta reserva mundial de shale oil, y sin embargo sus ciudadanos pagan un 35% más por el combustible que los habitantes del país que les compra el crudo. Y con salarios medidos en dólares que son una fracción de los estadounidenses.

El dato no es una anomalía estadística. Es la consecuencia, en parte, de un modelo que decidió, por convicción ideológica, eliminar toda mediación estatal entre el precio internacional y el surtidor. La eliminación del barril criollo, la desregulación de los precios de referencia, la paridad de exportación como dogma: cada una de esas decisiones fue construyendo un esquema donde la volatilidad global se transfiere de lleno al bolsillo doméstico.

Desde que asumió el gobierno de Javier Milei, **la nafta acumula un aumento del 514%**, lo que representa una suba real del 56,9% (IAG). Solo desde que empezó la guerra, el incremento fue del 18,7%, el doble de la inflación acumulada en 2026, estimada hasta marzo de 9%, lo que anticipa una presión intensificada sobre el índice general de precios. Los combustibles tienen una ponderación del 3,8% en el IPC actual; cada aumento del 10% empuja el índice 0,37 puntos porcentuales (GMA Capital). El traslado al resto de los bienes de consumo, donde dos tercios de las mercancías se transportan por camión, es el canal más temido.

**La guerra que llegó al surtidor**

El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva masiva contra Irán. Murió el líder supremo Alí Jamenei. Irán respondió bloqueando el Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo y el 20% del gas natural licuado del mundo. Recién ahora parece que puede haber un alto el fuego y una apertura del estrecho.

El director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Fatih Birol, lo describió como la mayor crisis de seguridad energética y alimentaria global de la historia. Lo cual llama la atención porque jerarquiza las crisis, como si la crisis de la pandemia no hubiera sido mucho peor. El Brent, que cotizaba a USD 72 el barril el 27 de febrero, tocó los **USD 127 el 3 de abril**. Un salto del 53% en poco más de un mes. Ahora bajó a USD 95 el barril, por la promesa de la apertura del estrecho ocurrida este 7 de abril de 2026. Lo que parece indicar que por un tiempo habrá un nuevo piso más alto en el precio del crudo.

La magnitud del shock no tiene precedente cercano. A diferencia de 2022, cuando la invasión rusa a Ucrania generó una crisis manejable —Rusia siguió vendiendo, se pudieron redirigir rutas y sustituir proveedores—, el bloqueo de Ormuz es un obstáculo físico. Qatar paralizó toda su producción de gas licuado en Ras Laffan (20% de la oferta global de GNL). Irak y Kuwait recortaron producción por falta de capacidad de almacenamiento. Los mecanismos que funcionaron en 2022 simplemente no aplican: el problema no es de precio ni de rutas, es de **volumen físico disponible**. La Reserva Federal de Dallas estimó que si el cierre dura un trimestre, el PIB global caerá 2,9 puntos porcentuales.

La respuesta internacional fue masiva y diversa. Más de 45 países implementaron medidas de contención. España lanzó un decreto de 80 medidas por EUR 5.000 millones, bajó el IVA energético del 21% al 10% y redujo el litro de combustible en EUR 0,30. Chile, donde la nafta subió 32% y el diésel 62%, congeló tarifas de transporte público hasta diciembre. Filipinas declaró emergencia energética nacional e implementó una semana laboral de cuatro días en el sector público. Japón liberó 80 millones de barriles de reservas estratégicas, la mayor liberación de su historia. Corea del Sur aplicó topes de precios de combustibles por primera vez en tres décadas. India desplegó su armada para escoltar tanqueros propios.

**Argentina: buffer de emergencia y cero estrategia**

La Argentina llegó tarde y con herramientas limitadas. Recién el 1° de abril —treinta y dos días después del inicio del conflicto— YPF anunció un buffer de precios: durante 45 días no trasladará la suba del Brent al surtidor. Pero ya lo hizo un 20% y ahora bajó el Brent y los precios se mantienen.

Shell, Axion y Puma se sumaron al esquema. El mecanismo es simple: las refinadoras pagan el crudo tomando como referencia el valor de marzo y la brecha queda asentada en una cuenta compensadora para ser saldada más adelante. Es decir, la pérdida se acumula y en algún momento alguien la paga.

El gobierno acompañó con el Decreto 217/2026, que difiere la actualización del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y del impuesto al CO₂ hasta el 1° de mayo. Son los diferimientos acumulados de 2024 y 2025. En los hechos, no baja la carga impositiva vigente: la pospone. El **46,6% del precio de la nafta son impuestos** (Focus Market): 41,5% va a la Nación (pero con asignación específica en gran parte para obras viales, que no hace), 3% a las provincias, 2,1% a los municipios. Las postergaciones de 2025 ya implicaron una resignación fiscal de USD 2.326 millones (Economía & Energía). Y hay un dato revelador: el 28,5% de lo recaudado por ICL debe destinarse a mantenimiento de la infraestructura vial (es la asignación específica comentada, a través del fondo vial). Hay $598.021 millones que tenían que ir a rutas y no se ejecutaron. Sirvieron para abultar el superávit fiscal (IAG).

La tercera medida fue flexibilizar el corte de bioetanol en naftas (Resolución 79/2026), lo que permite bajar marginalmente la exposición al crudo internacional. Efecto marginal. Cuarto: la desregulación de la compra de GNL (Decreto 49/2026), que delegó en un operador privado la compra de gas para invierno en pleno pico de volatilidad, con el TTF europeo habiendo subido 70% en diez días. El riesgo de mercado y cambiario es potencialmente inmanejable.

La comparación es elocuente. Mientras España moviliza EUR 5.000 millones y baja impuestos al consumo, mientras Japón libera reservas equivalentes a 45 días de consumo, la Argentina ofrece un buffer temporal de 45 días que las propias refinadoras deberán absorber, una postergación impositiva que no modifica la carga y un ajuste marginal en biocombustibles. El contraste no es solo de magnitud. Es de concepción: los demás países asumen que el Estado tiene un rol activo en proteger a sus ciudadanos de un shock externo. El gobierno argentino sigue operando bajo la premisa de que el mercado se regula solo. Ante la mayor crisis energética de la historia, la respuesta es esperar; Milei.

**YPF, la revalorización y la paradoja del RIGI**

Hay una ironía que estructura todo el debate energético argentino de estos meses. El 27 de marzo, la Cámara del Segundo Circuito de Nueva York falló a favor de la Argentina en el caso Petersen/Eton Park contra la República Argentina, confirmando que la expropiación de YPF en 2012 fue legítima y que el Estado no debía indemnizar a los fondos que especularon con el juicio. Milei celebró el fallo. Lo que no dijo es que su propio programa de gobierno incluía privatizar YPF nuevamente y que, de haberse concretado, Argentina habría enfrentado esta crisis global sin su principal herramienta de regulación de precios.

YPF controla más del 55% del mercado de despacho de combustibles. Marca el precio de referencia que las demás petroleras siguen. Sin control estatal de YPF, esa función reguladora simplemente desaparece. El mercado ya mostró lo que hace sin ancla: Shell y Axion aumentaron por encima de YPF en todo el período, y solo se disciplinaron cuando la estatal fijó el techo.

Vaca Muerta, por su parte, sigue batiendo récords. En enero de 2026 la producción nacional alcanzó los 882.200 barriles diarios, con el no convencional aportando el 68% del total (Secretaría de Energía). Las exportaciones de petróleo en 2025 superaron los USD 7.815 millones de saldo comercial. La consultora Economía & Energía proyecta un superávit energético de entre USD 9.681 y USD 14.522 millones para 2026, según el escenario de precios. Cada USD 10 adicionales por barril equivalen a aproximadamente USD 1.300 millones más en exportaciones anuales (Aleph Energy). La oportunidad es extraordinaria.

Pero el cuello de botella es la infraestructura. El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), pieza central de la estrategia exportadora, entra en operación recién en julio de 2026 con capacidad inicial de 180.000 bbl/día. Los primeros embarques desde Punta Colorada se estiman entre diciembre de 2026 y enero de 2027. Hasta entonces, el excedente exportable está topado por la logística actual. Y aquí es donde el RIGI revela su problema de diseño: otorga estabilidad fiscal por 30 años, baja Ganancias del 35% al 25%, reduce retenciones, permite libre disponibilidad de divisas y arancel cero para importar bienes de capital. Todo eso para un sector que **ya estaba creciendo al 16,5% interanual sin el RIGI**.

El problema no es que el RIGI regale beneficios fiscales a un sector que no los necesita. Es lo que no incluye. No hay mecanismos de fortalecimiento de proveedores locales. No hay requisitos de contenido nacional. No hay captura de renta extraordinaria ante una coyuntura como la actual, donde los precios internacionales generan márgenes excepcionales. Mientras el gobierno posterga $598.021 millones de mantenimiento vial, el RIGI les garantiza a las petroleras que no les van a subir los impuestos por tres décadas. La prioridad queda clara.

Los proyectos RIGI tienen retenciones reducidas. El resultado es una asimetría fiscal donde la renta extraordinaria generada por la crisis fluye hacia afuera sin que el Estado capture una porción significativa para financiar la transición o proteger a los consumidores. Argentina, con la segunda reserva de shale gas y la cuarta de shale oil del mundo, exporta crudo arriba de los USD 90 y les cobra a sus ciudadanos el equivalente a USD 1,42 por litro de nafta. Estados Unidos, que nos compra el petróleo, les cobra a los suyos USD 1,05.

**Los escenarios que vienen**

Con el acuerdo en Medio Oriente, el Brent parece mostrar un nuevo piso en USD 90 por barril; lo que es una historia en desarrollo. Estaba en USD 70 antes de la guerra.

Para Argentina, las próximas semanas son definitorias. El buffer de YPF vence alrededor del 15 de mayo. Si el Brent sigue por encima de USD 90, alguien absorbe la brecha o los precios se ajustan de golpe. El Presupuesto fue diseñado con un barril a USD 60. La meta fiscal con el FMI es un superávit del 2,2% del PBI. Resignar recaudación del ICL implica ajustar en otro lado o incumplir. El canal inflacionario de segunda ronda, vía transporte y logística, apenas está empezando a desplegarse.

El modelo de desregulación total funciona en mercados estables. Cuando el mundo se incendia, un país que produce petróleo pero carece de política energética queda expuesto como pocos. Argentina tiene los recursos para beneficiarse de esta crisis. Tiene Vaca Muerta, tiene YPF bajo control estatal, tiene una producción récord. Lo que no tiene es una estrategia que conecte esa riqueza con el bienestar de su población. Y eso, en el fondo, es una decisión política.

*[Hernán P. Herrera](https://www.instagram.com/hernanpherrera/) es coordinador del área de economía del Instituto Argentina Grande (IAG) y columnista de Un Mundo en Marcha (Radio Splendid, AM).*

---

*Contenido creado y optimizado para IA con [Medios CMS](https://medios.io)* — Plataforma profesional para la gestión de medios digitales y portales de noticias.
